jueves, 14 de febrero de 2019

Juguetes para Grandes: Alfonso Carrera (Televidencia)

El año pasado charlamos con Alfonso a propósito de su sello: Ediciones Teratológicas. Nos quedaba pendiente explorar su trabajo con Televidencia, alias con el que hace poco más de cinco años Alfonso hace grabaciones orientadas hacia el harsh-noise y la experimentación. El harsh-noise es de hecho una tendencia que ha ido menguando en los últimos años; el concepto mismo de "ruido" parece haber sido absorbido por la cultura popular llevándolo a ser un detalle accesorio incluso del pop. Por otro lado, ciertos tendencias de la experimentación han ido derivando hacia el ambient y la electrónica más convencional. Es decir, las posturas más extremistas, y rupturistas, del noise han ido desapareciendo.


Alfonso parece ser consciente de ello,  ya que con Televidencia está preparando una serie de charlas y talleres enfocados en mostrar tanto el aspecto técnico como ideológico del ruido. Esta nota que ha preparado para Juguetes para Grandes es un preámbulo de esos talleres,  ya que nos revela tanto los aspectos técnicos de sus grabaciones y presentaciones en vivo como las influencias no sonoras  para evitar hablar de ideologías o intelectualismos— de esta práctica.

Nombre: Alfonso Carrera, “Nariz Sangrante” 
Bandas: Televidencia 
Equipo: Televisor Radio Shack Portavision 

Televidencia comienza a fines de 2014, y en ese entonces mi idea de representar el mensaje esquizofrenizante de la televisión a través del sonido se apoyó bastante en mi afición por proyectos de la segunda ola del vaporwave como Infinity Frequencies, Midnight Television y Ghosting, así que básicamente imité y experimenté con esas variantes más abstractas del género en algunos tracks. En esas primeras pruebas y semanas de experimentación, se fue haciendo evidente para mí que una ejecución más radical y comprometida de mi idea tendría que adoptar la forma de un proyecto de ruido, desechando el uso de samples y edición digital para dar lugar a la improvisación directa con la transmisión televisiva. Como me interesaba poder tocar en vivo, el siguiente paso fue conseguir un televisor portátil que pudiese llevar a las tocatas y que contara con salida de audio para audífonos desde donde pasar la señal por pedales. Busqué mucho en Internet y ferias, descartando varios equipos, hasta que finalmente hallé en Internet el aviso de dos televisores Radio Shack Portavision. Este modelo tenía todo lo que necesitaba, sumado a un diseño atractivo y a un muy buen precio porque venían con un defecto en la pantalla, que las mantenía nubladas y sin imagen definida. Este detalle me pareció mucho más interesante y finalmente las adquirí en mayo de 2015.


Cuando tuve ambos equipos conmigo pude hacer diversas pruebas combinando ambas señales de audio y procesándolas con distorsiones, delay y el mixer que había conseguido tiempo antes. Creo que alcancé a presentarme en vivo dos o tres veces usando los dos televisores, y luego uno se quemó mientras lo usaba en casa. Estos equipos tienen un modo de recepción de señal normal y otro de “monitor”, y cada cual emite distintas frecuencias estáticas procesables. Para fines de improvisación sonora, el audio del televisor ofrece tres modos: un timbre constante del modo “monitor”, el ruido blanco y oscilante al sintonizar estática y el audio de la transmisión cuando se sintoniza un canal. Por lo general, utilizo el mixer para darles más volumen, además de darle distintos matices con las bandas de ecualización antes de enviar la señal por los pedales. Los efectos que he conseguido con los años han sido escogidos en función de las características que he observado en el sonido emitido por el televisor en sus distintos modos y por la experiencia de tocar en vivo. Creo que los tres pedales que más han definido el sonido de Televidencia son el Flanger FAB de Danelectro, el Digitech Death Metal y más recientemente un Wah Behringer Hellbabe con el que he grabado material para próximos lanzamientos y que he usado en las presentaciones de 2018 a la fecha.





Si bien en varias de las grabaciones he utilizado samples recogidos, audios completos de películas y grabaciones que combino con la estática procesada del televisor, en vivo sólo improviso con los sonidos que el televisor reciba en ese momento. Pienso mucho en el detournement situacionista y en el trabajo de Nam June Paik. Dependiendo del horario y el tipo de programación al aire, pasan cosas más o menos interesantes, pero siempre es súper estimulante intentar alterar de la forma más memorable lo que reciba el televisor.


Es importante notar que el televisor cumple para mí el rol que en otros proyectos de harsh noise ocupan cosas como generadores de ruido u osciladores de distinto tipo; es decir, una fuente de sonido más o menos constante o configurable sobre la cual actuar. La utilización de un artefacto completamente no musical ha sido determinante en mi visión personal del harsh noise, al punto que no considero que proyectos de noise donde el sonido tenga origen en cosas como sintetizadores o software pertenezcan a una misma categoría, en tanto existe allí una relación diferente con el sonido y su manipulación, estableciéndose un proceso creativo y un lenguaje muy distinto. Con los años me he interesando mucho más en manifestaciones más radicales que recogen sonidos a través de micrófonos montados sobre objetos, grabaciones de campo u otros donde se prescinda del elemento musical. A partir de esto también considero que en proyectos de este tipo hay también otra aproximación hacia la temática o a una eventual narrativa que acompañe el trabajo sonoro; o sea, una poética del ruido que surge de los significados o contenidos que se le asocien, en estos casos siempre ligada a un soporte material determinado. Sobre este punto pude hacer un conversatorio en mi última presentación en Chillán, abordando también asuntos como la fetichización del nihilismo en medio del actual auge fascista, la estética decadentista y otros fenómenos presentes tanto en el harsh noise como en el arte sonoro. 

Este año espero poder seguir desarrollando el acento materialista de Televidencia colaborando con artistas de performance y destruyendo televisores en algunas presentaciones.

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